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lunes, 5 de agosto de 2013

Cementerio general - Un comentario

«Cementerio general» es una mierda.

Con esta afirmación, totalmente parcializada, subjetiva, insolente, procaz, pero muy sincera, no trato de espantar al público de ver esta película peruana. Además, ¿quién podría ser tan corto de entendimiento para dejarse llevar por mi soez comentario?

Tengo en cuenta que hay que alentar los emprendimientos de nuestros compatriotas en cualquier actividad artística que propongan concretar. Casi siempre, el Perú es un medio hostil para el arte. Sin embargo, el vínculo que nos une, la territorialidad, no debiera ser óbice para exponer abierta y sinceramente el sinsabor que me ha dejado esta película.

Guión pésimo, diálogos sosos y poco creíbles, actores inánimes, nula originalidad. El único rasgo original que se le puede atribuir a esta producción es ser la primera película de terror hecha en el Perú. Hasta ahí estamos bien. Pero ¿por qué diablos tuvieron que copiar pésimamente a las películas gringas?

Desde hace años, las películas tipo «Actividad Paranormal» nos han saturado con todos los trucos que Hollywood emplea actualmente para provocarnos miedo. Sabiendo esto, ¿por qué «Cementerio General» usa los mismos trucos? Y, encima, los usa mal. ¿Dónde está la originalidad? Por favor, ¿era necesario que uno de los protagonistas usara todo el tiempo una camarita?, ¿no tenemos los peruanos algo de ingenio?1

Otro gadget copiado clamorosamente del extranjero: usar a una niña como elemento de terror. Maquillaje barato, sonidos tremebundos que remueven los tímpanos cuando aparece la supuesta niña poseída y ya, ¿así creían generar terror estos productores de pacotilla?

Se puede tener un bajo presupuesto, pero no un guión con diálogos sin vida y, peor aún, actores que no saben actuar. Carajo, es indignante la escena en la que dos chicas (la que ha perdido a su padre e intenta, a instancias de sus amigos, contactarse con él por medio de la ouija, y la que tiene una tía experta en magia negra, a la que le ha sustraído un tablero real y verídico para jugar ouija, que organiza la sesión dentro del cementerio general) se confrontan, pero de un modo tan falso, que no fue raro ver cómo se caían las caras de la gente, en el cinema, por la vergüenza ajena. Toda la película fue falsa; jamás transmitió verdad. Y lo que el espectador quiere es comprar una verdad, olvidarse de la realidad y vivir otra historia tan o más real que su propia vida; el espectador no quiere  lamenta el haber comprado una entrada de mierda para una película aterradoramente falsa.

Otra escena cojuda fue una anterior a la descrita. Los personajes principales están jugando a la ouija en la sala de la casa de la chica que perdió a su padre. No pierdan la paciencia con el huevón que no deja de filmar cada movimiento, porque el idiota ése lo seguirá haciendo hasta el final de la película. Bueno, casi hasta el final.  En esta ocasión, el tablero es una hoja de papel sobre la que se ven dibujados chapuceramente los símbolos característicos del tablero original. En el grupo reunido hay un payaso, un pedejerete, un bacancito y un tontorrón. El bacancito le dice al tontorrón, que es un personaje adiposo, que anote las letras que la supuesta alma del padre de la chica dicta a través del movimiento de la moneda sobre el abecedario del papel. Cuando la supuesta alma ha terminado de expresarse, el bacancito le dice al tontorrón «lee, gordo, en voz clara y alta». El tonto lee: «Soy un imbécil». No negaré que todo el recinto se partió de risa. Yo no. Lamento aguarles la fiesta. Pero ¿cómo puedo creer que el gordo huevón no fue capaz de ir atando cabos sobre la frase que su puño redactaba mientras escribía?, ¿puedo creer que existe una persona tan cojuda que se da cuenta de lo que ha escrito cuando ha terminado de escribirlo?

«Cementerio general» logra abarrotar las salas de los cines de la ciudad porque es la primera película de terror que produce este país. Creo que ése es el gancho. No obstante, dudo seriamente que alguien que ya la vio repita esa experiencia.

Mejor, olviden las palabras que aquí he vertido, vean la película y obtengan su propia opinión.


1 Por si acaso, si algún productor está interesado, tengo pergeñada en la mente una historia realmente terrorífica y original. Si desean hacer negocios, pueden contactarme.