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martes, 18 de septiembre de 2012

Aprovechar la ocasión, Aprovecharse de la ocasión

Me falta mucho para hablar y escribir de acuerdo con lo establecido por las normas de la Real Academia de la Lengua Española, pero cada día que transcurre me esfuerzo un mucho más (mi esfuerzo ya es bastante si consideramos que mi naturaleza es la de ser un gran vago) por hablar y escribir con propiedad.

Si se bombardea constantemente el idioma español con pifias y dislates que pasarán inexorablemente de una generación a otra generación ¿qué quedaría entonces de aquella bella herramienta de la que se han servido tantos escritores quienes a través de sus ficciones nos han hecho sentir que esta vida vale la pena vivirla por un corto periodo (al menos hasta los cuarenta años)?

No quedaría nada. El idioma perdería su exuberante belleza.

Entonces, analizaremos (la palabra analizar me suena distante puesto que soy más un diletante que un analista. Ni modo, no encontré un verbo mejor) el siguiente fragmento de un mensaje que recibió toda una organización. El mensaje fue escrito por el gerente de una determinada área de negocio.

“Estimado Fulano,

Aprovecho para felicitarte por la exposición realizada ayer en…”

¿Qué es lo que aprovecha el escritor de ese mensaje? ¿Es correcto el modo en cómo emplea “aprovecho” el escribiente de ese correo? No, no es correcto el modo en cómo emplea “aprovecho”, y no es culpa del escribidor de dicho correo, pues seguramente lo adquirió (me refiero al modo de utilizar “aprovecho”) en su entorno social.

Son los componentes –gran mayoría- de ese entorno social los que, alambicadamente, destruyen los giros y expresiones correctos del idioma.

Afortunadamente, contamos con herramientas como el “Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española” de Manuel Seco para despejar cualquier vacilación.

Según Seco, aprovechar, en el sentido que refiere el escribiente del mensaje anterior, debe escribirse como “aprovechar la ocasión” o “aprovecharse DE la ocasión”.

Entonces, el correo de nuestro estimado escribidor debió decir:

“Estimado Fulano,

Aprovecho la ocasión (o Aprovecho el momento o Aprovecho la oportunidad) para felicitarte…”

Es oportuno señalar que Seco proscribe el empleo de “Aprovechar (sin se) DE la ocasión” por ser una construcción francesa y no española.

Cuidemos, sin melindres y peros, la naturaleza de nuestro idioma.

Eso sí, el que tiene plata habla como quiere y puede obviar este mensaje. Los que no tenemos, debemos cuidar el único patrimonio que nos queda: el castellano.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Uso correcto del verbo "aunar"

Antes de entrar en detalles sobre el asunto que deseo tratar, primero debo mencionar que no soy lingüista (me gustaría serlo). Soy, por capricho supongo, una persona que trata de hablar y escribir correctamente. Me gustaría estar rodeado de gente que me corrija cuando cometo algún desvarío gramatical al hablar o escribir. Sería estupendo que alguien –alguien que posea ingentes conocimientos gramaticales- estuviera a mi lado corrigiéndome una y otra vez. Sin embargo, ante la falta de ese alguien, están los libros y diccionarios que no vacilo en consultar ante cualquier duda que pueda atentar contra el bien decir. Uno de mis referentes y modelos más conspicuos es Marco Aurelio Denegri. Sus libros son ejemplos del bien decir.

Ahora sí, paso a relatar el punto de hoy.

El gerente general de una compañía de cierto prestigio le escribe a uno de sus empleados para felicitarlo por la excelente acogida que tuvo la disertación que dio en cierta institución. Previamente, el gerente del área para la que trabaja dicho empleado lo había felicitado en un mensaje. Entonces, el gerente general escribe lo siguiente:

“Estimado Fulano:

Me aúno al mensaje de Mengano y reitero mis felicitaciones por tu exposición de ayer ¡¡¡” (los tres signos de admiración abiertos y consecutivos son de la autoría del gerente general)

Mucha gente emplea verbos que consideran “más cultos” que otros más simples para aparentar cierta cultura que, en realidad (cruda realidad), no tienen. Si una persona va a usar verbos que no son parte de su vocabulario entonces tiene dos opciones: 1) no los usa y emplea los que conoce, o 2) si los usa, debe investigar sobre su correcto empleo.

El gerente general apostó por la segunda opción. Pero no investigó –tarea que debía serle natural- sobre el uso apropiado del verbo “aunar” y envió un mensaje incorrectamente escrito a todos sus empleados, quienes seguramente repetirán el error puesto que lo escribió su “omnisciente” gerente general.

Según el “Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española” de Manuel Seco, aunar se construye del siguiente modo: aunarse CON otro.

Así, el mensaje del gerente general debió escribirse: “Me aúno con Mengano para felicitar…”

Considero que aquellas personas que ostentan cargos importantes en las organizaciones deben tener la obligación de ser ejemplos para sus empleados y deben esmerarse en la forma en cómo se comunican, pues de lo contrario, sus trabajadores repetirán las mismas barrabasadas que aquellos irrogan al idioma.