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lunes, 27 de agosto de 2012

Yo soy... Jim Morrison


Viernes 24 de agosto del 2012


8pm-9pm:

Luego de haberse bañado (cosa inusual), se pone el polo negro de Bukowski, el bóxer gris (¡demonios! Nunca encuentra el tiempo para coser el hueco que sus constantes pedos han horadado. Ya habrá tiempo), el pantalón negro recto Rip Curl ya muy envejecido, se espolvorea el talco Efficient entre los dedos de sus pies, se pone las medias blancas que, de a pocos, se están deshilachando, se calza sus zapatillas cremas (conveniente imitación de alguna marca conocida, que adquirió en “El Hueco” por un precio irrisorio) y se para frente al espejo del baño. Se encuentra conforme con lo que ve. Le gustaría ser guapo. Pero con lo que tiene se las arregla. Se calza sus lentes de carey de marco negro. Se echa encima el blazer negro del 2009. Por último, se encasqueta en la cabeza esa boina que tanto le ha gustado desde que se la compró. Así, visto al desgaire, parece un pintor en decadencia, un fumón de los bajos fondos, un habitué del jirón Quilca. Sale a caminar por el Centro de Lima. Luego irá al Etnias Bar, al concierto homenaje a The Doors.

9pm-9:30pm:

Camina, sin prisa, hacia la avenida Alfonso Ugarte. Quiere comprar un terno y un chaleco de uno de esos vendedores que tienden sus mercaderías en las calles. No encuentra al vendedor. Encuentra, más bien, al chico que vende discos de música a un sol. Hacía dos días le había comprado un disco de salsa juvenil que le recordaba sus días en el colegio secundario Baden Powell, sobre todo, sus días de silencioso enamorado de una tal Patricia.

9:30pm-10pm:

La plaza San Martín está llena de fanáticos de Dios, comunistas, laberintosos, homosexuales viejos y feos que llevan un pedazo de tela al cuello y merodean buscando alguien que se los levante. Hay unos tres jóvenes que sostienen la constitución del 93 y amenazan con quemarla. Quieren la del 79. Invitan a la gente a practicar el coito andino en el Averno mañana domingo. Ya van a ser las 10. Camina hacia el Etnias Bar.

10pm-12pm:

Saca un billete de 10 soles de su blazer. Una chica muy guapa está cobrando las entradas. A su lado hay un gorila que no dudará en usar la fuerza ante algún faltoso. Desciende por unas escaleras. Está la barra y un amplio espacio en donde hay sillas y mesas. Algunos sofás también. Enfrente está el escenario. Los músicos que tocarán a The Doors afinan sus instrumentos. Ha pedido una cerveza litro 100. Ha desembolsado 12 soles. Se ha sentado a una mesa vacía. Comienza a beber. Diez minutos después, el deejay coloca una seguidilla de canciones de The Doors con la intención de no aburrir a su público, con el propósito de entusiasmar a la gente que, de a pocos, va llenando el Etnias Bar. Aquel que está bebiendo la cerveza parece conocer todas las letras. Las canta con fuerza. Quiere que todo el mundo allí presente sepa que él es un verdadero fanático de The Doors y que, de pasada, sabe inglés. Que se jodan, piensa. Hoy es mi noche, hoy quiero disfrutar a lo grande. Y traga un vaso de cerveza de golpe. Poco a poco, Jim Morrison va tomando posesión de su cuerpo.

12am-2am:

La banda ha empezado a cantar las canciones de The Doors. Cuando tocan Five To One, solamente el tipo la canta, la grita, el resto corea algo ininteligible. Es que Five To One no es muy popular. Queda claro que ese tipo de negro, de boina y pelo largo es un verdadero fanático de The Doors. La gente se reúne frente al estrado. Bailan y cantan. El de negro canta más. Se le acercan muchas personas al tipo de negro. Quieren bailar con él. Quieren cantar con él. Una chica también se le acerca. Es guapa. Él hace lo que suele hacer con todas las chicas guapas, ignorarlas. Las ignora porque sabe que, tarde o temprano, ellas lo ignorarán a él. La chica se le pega más. A pesar de que hay suficiente espacio para moverse, la chica pega su culo a la pelvis de ese Jim Morrison andino. Jim la ignora.

De pronto, cuando se retuerce mientras canta Break On Through, siente una mano en su hombro izquierdo. Es la mujer. Es muy guapa. Es una de las chicas que jamás le haría caso. Le pregunta si él no es el tipo que escribe “tonterías” en un blog. Él asiente sorprendido. Me gusta lo que escribes, dice ella. Estás bien quemado del cerebro. Gracias, dice él. Hay unas tres chicas más algo alejadas de la mujer. Parecen sus amigas. Le hacen guiños a Jim. Éste no sabe qué decir. Break On Through sigue. De pronto, Jim quiere besar a la mujer, pero ella se le adelanta. Nunca antes había sonado tan bien esa canción. Y eso que no la estaba cantando Morrison, sino, más bien, el gordito blancón y barbón que tocaba la batería.

2am-3am:

La banda ha terminado de tocar. Jim y la mujer se estuvieron besando con todo. Fue un beso que implicó manos y sentidos. La banda no ha tocado el himno de The Doors: L.A. Woman. Jim corre hacia el deejay dejando a la mujer con ganas de más. El deejay acepta poner la canción, pero a cambio quiere que le llenen el vaso de cerveza. Jim se lo llena. Al instante, ya está sonando L.A. Woman. Jim corre al escenario. Se trepa en él y empieza a cantar. Su botella vacía es su micrófono. Piensa que la gente se va a enfurecer y lo van a botar. Sucede todo lo contrario, lo aclaman. Él se tira al suelo, actúa, es Jim Morrison redivivo. Dos chicas suben al escenario y tocan sus piernas. Están borrachas, sin duda. Yo quiero esto, dice Jim, quiero ser famoso y aclamado. Todos disfrutan de la canción doblada por el Jim de los Andes.

3am-3:30am:

Jim está cagado de la garganta. Las chicas se fueron en un auto con un tipo que parecía el papá de todas. Jim está solo. Da vueltas por la plaza San Martín. Parece poseído. Le gustó jugar a ser dios. Había bebido tres margaritos en toda la noche. Ahora Jim tenía que ir a su hogar, a ver su sweet family.

jueves, 23 de agosto de 2012

Tributo a The Doors - Etnias Bar - Centro de Lima

Cuando uno es muy admirador de una banda cuyo vocalista y líder natural dejó de existir hace mucho tiempo, mucho antes de que uno naciera, resulta algo agobiante saber que no se podrá disfrutar de un espectáculo en vivo de esa banda, no se podrá gritar a voz en cuello las poéticas letras de ese artista tan admirado, tan lector, tan culto, tan rebelde, tan loco como lo fue Jim Morrison.

Afortunadamente, existen bandas dedicadas a cantar las canciones de aquellos artistas a quienes admiran. Es el caso de la banda Universal Pay, la cual se presentará en el Etnias Bar (Jr. Carabaya 815, en el rico Centro de Lima), que interpretará aquellos himnos que The Doors entregó al mundo a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970.

Son escasas las bandas que doblan a The Doors (supongo que no es fácil la tarea de alcanzar los registros que James Douglas Morrison alcanzaba con facilidad, inclusive cuando se encontraba en sus mejores curdas) y tener a una de ellas en escena es una oportunidad que un tipo como yo, admirador de aquel poeta californiano, no puede desechar, sobre todo, si tenemos en cuenta que la entrada es económicamente razonable: 10 nuevos soles.

Antes de finalizar, citaré lo que el escritor británico Aldous Huxley dijo, citando éste a su vez al poeta británico William Blake: “Si las puertas de las percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito”. Cabe resaltar que Morrison fue un devoto lector de los dos personajes antedichos.

Y para concluir este articulillo, dejaré, traducidas por mí (así que les ofrezco mis disculpas por los posibles horrores en la traducción), algunas de las citas de Morrison que más me agradan: (Incluso, he conducido mi vida según algunas de esas máximas)

“Friends can help each other. A true friend is someone who lets you have total freedom to be yourself - and especially to feel. Or, not feel. Whatever you happen to be feeling at the moment is fine with them. That's what real love amounts to - letting a person be what he really is.”

(Los amigos se ayudan entre sí. Un verdadero amigo es aquel que te da la absoluta libertad para que seas tú mismo –y especialmente para que sientas. O no sientas. Lo que sea que estés sintiendo en el momento estará bien para ellos. A eso es lo que el amor verdadero apunta: dejar que una persona sea lo que realmente es)

“Expose yourself to your deepest fear; after that, fear has no power, and the fear of freedom shrinks and vanishes. You are free.”

(Exponte a tus miedos más profundos; luego de eso, el miedo ya no tendrá poder, y el miedo a la libertad se desvanecerá. Entonces, serás libre)

“People fear death even more than pain. It's strange that they fear death. Life hurts a lot more than death. At the point of death, the pain is over. Yeah, I guess it is a friend.”

(La gente teme a la muerte más que al dolor. Es raro que le teman a la muerte. La vida duele mucho más que la muerte. Cuando uno muere, el dolor se acaba. Sí, creo que la muerte es una amiga)

“The most important kind of freedom is to be what you really are. You trade in your reality for a role. You give up your ability to feel, and in exchange, put on a mask.”

(La más importante clase de libertad es ser quien realmente eres. Vendes tu realidad y recibes un rol. Renuncias a tu habilidad de sentir y, a cambio, te pones una máscara)

“Blake said that the body was the soul's prison unless the five senses are fully developed and open. He considered the senses the 'windows of the soul.' When sex involves all the senses intensely, it can be like a mystical experience.”

(Blake decía que el cuerpo era la prisión del alma, a menos que los cinco sentidos estuviesen totalmente desarrollados y abiertos. William Blake consideraba que los sentidos eran las ‘ventanas del alma’. Cuando el sexo involucra a todos los sentidos intensamente, puede convertirse en una experiencia mística)

“Some of the worst mistakes of my life have been haircuts.”

(Algunos de los peores errores de mi vida han sido los cortes de cabello)