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martes, 6 de agosto de 2019

Pongo “The Doors”, leo a Huxley y me inyecto mezcalina en la terraza de mi casa


“The Doors” trascendió el concepto de rock. Fue un accidente irrepetible en la Historia. Desde la concepción del nombre, nos damos cuenta de su contenido poético, de su desgarradora profundidad metafísica, de sus geniales aullidos en el desierto que sacuden las cadenas de la opresión.  

¿Quién, en estos tiempos, bautiza a su banda o grupo musical con referencias al oscuro simbolista William Blake o al místico lisérgico Aldous Huxley? Casi nadie. Jim Morrison lo hizo.

Considerado un genio, Jim se sumergió en la filosofía y el misticismo desde muy pequeño. Antes de terminar la secundaria, ya había leído todo Nietzsche y se había hecho fanático de “On The Road”, del beat Jack Kerouac.

Cuando Jim y Ray Manzarek, tecladista de la banda, deciden unir sus talentos para crear música, eligen “The Doors” como nombre del grupo. ¿Por qué “The Doors”[1]? Aquí viene lo genial: porque Jim había leído toda la obra de Aldous Huxley. Uno de sus ensayos lo cautivó particularmente: “The Doors Of Perception”[2]. En ese trabajo, Huxley describe sus experiencias físicas y mentales con la mezcalina. Huxley era de esos escritores que experimentaban las pulsiones del mundo en el propio cuerpo para legarlas luego en el papel con la minuciosidad y lucidez debidas. Bueno, pues, Huxley nombró su ensayo a partir de un verso del maléfico poeta inglés William Blake, de quien Jim era también ferviente admirador. El verso de Blake decía: “If the doors of perception were cleansed, everything would appear to man as it is: infinite”[3].

Entonces, “The Doors” era el nombre perfecto. Si aún no los has escuchado, escúchalos. Las puertas de tu mente se abrirán a un mundo de estridente, melódica y libertaria poesía.

El influjo de “The Doors” enriqueció mis lecturas. Así se revela la trascendencia y el impacto de un genuino artista sobre su público. No solo llevo conmigo inolvidables himnos como “Moonlight Drive”, “Light My Fire”, “Touch Me”, “Riders Of The Storm”; sino también los profundos y remecedores contenidos de las obras de Huxley (“Eminencia Gris”, “Las Puertas De La Percepción”, “Un Mundo Feliz[4]”, “Viejo Muere El Cisne”) y de Blake (“El Matrimonio Del Cielo Y El Infierno”).




  
  


[1] Las puertas.
[2] Las puertas de la percepción.
[3] Si las puertas de la percepción se purificaran, todo aparecería ante el hombre tal cual es: infinito”.
[4] Una próxima novela mía, según anuncié en la portada interior de mi libro “El Solitario De Zepita”, se llamará “Un País Feliz”. Mera coincidencia.

lunes, 6 de octubre de 2014

Crónica de un sábado-domingo (en presente indicativo)

Me encontraste en la mitad de todos mis caminos
Y avanzaste lentamente hasta inundar
todos los rincones de mi vida.

(María Emilia Cornejo)

Siempre supe que te encontraría
en alguna vieja calle de Lima.
desde entonces 
preparo cuidadosamente nuestro encuentro.

(Maria Emilia Cornejo)

Caminar por La Punta, ese pueblito perdido en el tiempo, esa comarca que nos encapsuló en su aura de tradición, respeto y quietud.

Reírnos en el Malecón Pardo, sentados en el largo y ancho muro, dándole la espalda al horizonte oscuro, oyendo el rumor de las aguas negras de ese mar que por momentos se nos hacía grave y monstruoso.

Comer en el Rincón de Juanita y cantar Inmortales, sin que nos importen las miradas sorprendidas de los comensales.

Beber chicha de jora porque el tío no podía vender chela: Hay ley seca, sobrino.

Contarte las mil y un barrabasadas que he hecho en mis 31 años.

Acercarnos a ese mar oscuro bajo la bóveda celestial tachonada de cero estrellas.

Hacer equilibrio sobre los cantos rodados.

Reírte de mí porque confundí que el rugido de una moto con la pedorreada del esforzado y obeso pescador que jugaba a las cartas con sus compañeros de mar.

Leerte algunas líneas de la Guía triste de París, un cigarrillo extinto colgado de mis desangelados labios.



Ser inmune al frío cuando te tengo a mi lado.

Tocar el piano. Sentarnos en el banquito y verte ejecutar una pieza de Mozart.

Recitarme, cogiéndome de la mano, en medio de esas calles antiguas y y huérfana de asaltantes, ese poema de Moro que empieza con: Apareces, la vida es cierta.

Llegar a ese lugar inesperado, regentado por un joven medio adormilado.

Tallar, cincelar nuestros nombres en nuestros corazones.

Olvidarnos que allá afuera, en el mundo, la gente seguía enfrascada en guerras, nimiedades, pobreza, caos, todos aquellos elementos sin los cuales un escritor no tendría razón de ser.

Entregarnos a aquello que hacíamos por primera vez, dejando que las notas de Quédate nos acompañaran.


Acompañarte a votar.

Desayunar medio pollo a la brasa, un tamalazo chinchano que devoré impíamente, y beber a grandes trancos los jugos de naranja que compraste a dos soles la botella.

Reírme estruendosa y abiertamente por la carita de culpable que pusiste luego de derramar el contenido de una de las botellas sobre el suelo de losetas de ese supermercado.  

Limpiarte, avergonzado, las partículas de tamal que salpiqué en tu cabello enmarañado al haber abierto mi bocaza para reírme como un huevonazo.

Decirte que ese momento, por alguna misteriosa sinapsis en mi afiebrado cerebro, me hacía recordar esta canción de Morrison.



Caminar, satisfechos, los estómagos henchidos, hasta Varela.

Odiar el sol de mierda de ese domingo electorero, ese sol que dañaba nuestro cutis, tu cutis terso y diáfano, mi cutis de cholo atorrante.

Despedirnos.

Colocarme los audífonos rojos y retirarme oyendo The anthem, esa canción que te conté hablaba sobre ser en la vida aquello que te guste, que te nazca. Esa canción en la que el cantante dice que la escuela le pareció una prisión, una penitenciaria; que odiaba cuando sus padres le insistían en que asista a la universidad, al college, mientras él replicaba: No quiero ser como tú (como esta sociedad de mierda llena de autómatas).



Tomar el bus hacia mi lugar de votación.

Sentirme libre para hacer lo que quiera, como reza la canción de los Gallagher, y dibujar una pichula gorda y grande –muy opuesta a la mía, por cierto- en una cédula y, en la otra, escribir fuck it off –no me preguntes por qué-.



Dormir.

Despertar.

Recordar que dejaste tu casaca en mi mochila.

Oler tu casaca y recordar todo, todo lo que acabo de escribir y más, infinitamente más. 

Recordarte y recordar que en tan poco tiempo hemos hecho mucha obra, demasiada, más de lo esperado, a diferencia de las autoridades de mierda que hacen poco pero roban mucho.


Guardar tu casaca y aguardar el día en que vuelva a verte.

lunes, 3 de septiembre de 2012

The Marriage of Heaven and Hell - William Blake

“The Marriage of Heaven and Hell”, opúsculo escrito por el poeta y pintor William Blake, es un manifiesto de libertad y una invitación a sus lectores a percibir el mundo más allá de sus cinco sentidos, ya que, según Blake, el cuerpo es solo una parte del alma que es discernida a través de aquellos sentidos, los cuales representan las principales entradas del alma.

“The Marriage of Heaven and Hell” puede considerarse como una guía para leer adecuadamente la Biblia. Es decir, para leerla desde un punto de vista totalmente desnudo de prejuicios y restricciones de la más alta y constrictora moralidad. Así lo afirma el poeta en la página 42 (Boston, John W. Luce and company, 1906): “This Angel, who is now become a Devil, is my particular friend; we often read the Bible together in its infernal or diabolical sense, which the world shall have if they behave well” (Ese Angel, que es ahora un Demonio, es mi amigo; siempre leemos la Biblia en su sentido infernal y diabólico, el cual el mundo tendrá si se comporta bien). Así es, Blake encuentra en la lectura “diabólica” de la Biblia el verdadero mensaje de aquellos escritos, el mensaje liberador del ser humano, pues es una lectura que parte de la Energía, del impulso natural. En la página 41, se lee: “I tell you, no virtue can exist without breaking these ten commandments. Jesus was all virtue, and acted from impulse, nor from rules” (Les digo, ninguna virtud puede existir sin romper aquellos diez mandamientos. Jesús fue todo virtud, y actuó por impulso, no por reglas). El libro mantiene esta línea liberadora a través de sus 47 páginas. Basta leer en la página 19: “Damn braces; bless relaxes”

Blake redefine el concepto de “Evil” o maligno. Es interesante el modo en cómo se presenta este concepto en las primeras páginas del libro, cautivantes desde el inicio hasta el fin: “Without contraries is no progression. Atraction and repulsion, reason and energy, love and hate, are necessary to human existence. For these contraries spring what religious called Good and Evil. Good is the passive that obeys reason; Evil is the active springing from Energy. Good is heaven. Evil is hell” (Sin opuestos no hay progresos. Atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio, son necesarios para la existencia humana. De estos contrarios surgen lo que los religiosos llaman el Bien y el Mal. El Bien es pasivo y obedece a la razón; el Mal es lo activo que emerge de la Energía. El Bien es el cielo. El Mal es el infierno)

Pero ¿qué hace que el tal llamado Mal sea superior al Bien? Blake ha establecido que todo aquello que surja de la Energia es Mal. Continúa, entonces, en la página 8: “Energy is the only life, and is from the Body; and Reason is the bound or outward circumference of Energy” (La Energía es la única vida, y proviene del Cuerpo; y la Razón es la circunferencia limitante de la Energía) Luego, el poeta dice: “Energy is Eternal Delight” (La Energía es el Encanto Eterno). Ergo, a través del Mal se alcanza el disfrute total. Pero, debe entenderse este Mal como lo opuesto a aquello que los sacerdotes, curas y religiosos propugnan: el seguimiento dogmático y testarudo de ciertos mandamientos cuyo velado fin es constreñir las libertades de los seres humanos, creando odios entre ellos por la defensa cerril de sus creencias. Cada religioso creerá firmemente que sus apotegmas son los únicos y los correctos. En la página 20, el poeta narra cómo se originó el sacerdocio, es decir, las religiones. En la página 21, las religiones imperando y campeando por el mundo, y los sacerdotes entronizados como embajadores de “sus dioses”, el poeta reflexiona: “Thus men forgot that all deities reside in the human breast” (Así, los hombres olvidaron que todas las deidades residen en sus pechos).

La siguiente, fue una de las frases preferidas de Jim Morrison y de la que se valió para extraer el nombre que le colocaría a la banda que formaría con Ray Manzarek: “If the doors of perception were cleansed everything would appear to man as it is, infinite” (Si las puertas de la percepción estuvieran limpias, todo aparecería ante el hombre como realmente es, infinito) Otra invitación más para ver el mundo sin los espejuelos de las ataduras, prejuicios y cerrazones.

Los Proverbios del Infierno (página 13 a la 21) deben leerse y tatuarse en la memoria pues nos convertirán en hombres libres. Ciertamente, hay mucha más sustancia, inteligencia y bondad en esos proverbios que en toda la Biblia o que en cualquier libro de autoayuda. A saber, un ejemplo de bondad y humildad: “The most sublime act is to set another before you” (El acto más sublime es colocar a alguien antes que tú). Un frase para levantar los ánimos de aquellas personas que buscan consuelo y soporte en los libros de autoayuda: “No bird soars too high if he soars with his own wings” (Ningún ave vuela tan alto si lo hace con sus propias alas). La inteligencia para apreciar lo hermoso de la creación está demostrada en este proverbio: “The nakedness of woman is the work of God” (La desnudez de la mujer es la obra de Dios). En estos proverbios, además, se aconseja sobre nutrición: “All wholesome food is caught without a net or a trap” (Toda la comida saludable es aquella que se captura sin redes o trampas). Se diría una nutrición del tipo vegetariano.

Publicado en 1790, “The Marriage of Heaven and Hell” es un libro de libertad, un ataque certero a aquellos que oprimen por diversos motivos. Es un libro de libertad en todo aspecto, es decir, en cuanto figura un llamado de atención al opresor y en tanto es un llamado a la liberación y expansión de nuestros sentidos, los únicos medios que poseemos los seres humanos para adentrarnos en lo infinito y obtener el anhelado disfrute. Es interesante el cuestionamiento de la página 12 formulado por un Demonio (en este libro los Demonios son los heraldos de la libertad): “How do you know but every bird that cuts the airy way is an immense world of delight, closed by your senses five?” (¿Cómo no sabes que cada ave que revolotea en el aire es un inmenso mundo de encanto, encerrado por tus cinco sentidos?)

En algunos proverbios, la invitación a ir más allá de los límites impuestos por la razón es demasiado tentadora: “The road of excess leads to the palace of wisdom” (El camino de los excesos conduce al palacio de la sabiduría). Por un tiempo, traté yo de seguir ese camino de los excesos y la experimentación. Fracasé. Nunca llegué a fumar marihuana en la segura compañía de mi amigo Nasir, pues mi esposa me amenazó con extenderme soberana paliza si lo hacía. Ciertamente, me faltaron agallas para acometer tal empresa y ampliar mis horizontes de percepción. No soy un tipo muy dado a las aventuras y los riesgos, aunque trato conscientemente de convertirme en uno. Soy un hombre apocado y muy prudente. Este es mi error: ser prudente. La prudencia es un defecto del que trato de zafarme con mucho ahínco. Prueba de ese esfuerzo es la existencia de este blog. Ya lo dijo el poeta William Blake, considerado por muchos como un místico: “Prudence is a rich ugly old maid courted by Incapacity” (La Prudencia es una dama vieja, rica y fea que está acompañada por la Incapacidad).

lunes, 27 de agosto de 2012

Yo soy... Jim Morrison


Viernes 24 de agosto del 2012


8pm-9pm:

Luego de haberse bañado (cosa inusual), se pone el polo negro de Bukowski, el bóxer gris (¡demonios! Nunca encuentra el tiempo para coser el hueco que sus constantes pedos han horadado. Ya habrá tiempo), el pantalón negro recto Rip Curl ya muy envejecido, se espolvorea el talco Efficient entre los dedos de sus pies, se pone las medias blancas que, de a pocos, se están deshilachando, se calza sus zapatillas cremas (conveniente imitación de alguna marca conocida, que adquirió en “El Hueco” por un precio irrisorio) y se para frente al espejo del baño. Se encuentra conforme con lo que ve. Le gustaría ser guapo. Pero con lo que tiene se las arregla. Se calza sus lentes de carey de marco negro. Se echa encima el blazer negro del 2009. Por último, se encasqueta en la cabeza esa boina que tanto le ha gustado desde que se la compró. Así, visto al desgaire, parece un pintor en decadencia, un fumón de los bajos fondos, un habitué del jirón Quilca. Sale a caminar por el Centro de Lima. Luego irá al Etnias Bar, al concierto homenaje a The Doors.

9pm-9:30pm:

Camina, sin prisa, hacia la avenida Alfonso Ugarte. Quiere comprar un terno y un chaleco de uno de esos vendedores que tienden sus mercaderías en las calles. No encuentra al vendedor. Encuentra, más bien, al chico que vende discos de música a un sol. Hacía dos días le había comprado un disco de salsa juvenil que le recordaba sus días en el colegio secundario Baden Powell, sobre todo, sus días de silencioso enamorado de una tal Patricia.

9:30pm-10pm:

La plaza San Martín está llena de fanáticos de Dios, comunistas, laberintosos, homosexuales viejos y feos que llevan un pedazo de tela al cuello y merodean buscando alguien que se los levante. Hay unos tres jóvenes que sostienen la constitución del 93 y amenazan con quemarla. Quieren la del 79. Invitan a la gente a practicar el coito andino en el Averno mañana domingo. Ya van a ser las 10. Camina hacia el Etnias Bar.

10pm-12pm:

Saca un billete de 10 soles de su blazer. Una chica muy guapa está cobrando las entradas. A su lado hay un gorila que no dudará en usar la fuerza ante algún faltoso. Desciende por unas escaleras. Está la barra y un amplio espacio en donde hay sillas y mesas. Algunos sofás también. Enfrente está el escenario. Los músicos que tocarán a The Doors afinan sus instrumentos. Ha pedido una cerveza litro 100. Ha desembolsado 12 soles. Se ha sentado a una mesa vacía. Comienza a beber. Diez minutos después, el deejay coloca una seguidilla de canciones de The Doors con la intención de no aburrir a su público, con el propósito de entusiasmar a la gente que, de a pocos, va llenando el Etnias Bar. Aquel que está bebiendo la cerveza parece conocer todas las letras. Las canta con fuerza. Quiere que todo el mundo allí presente sepa que él es un verdadero fanático de The Doors y que, de pasada, sabe inglés. Que se jodan, piensa. Hoy es mi noche, hoy quiero disfrutar a lo grande. Y traga un vaso de cerveza de golpe. Poco a poco, Jim Morrison va tomando posesión de su cuerpo.

12am-2am:

La banda ha empezado a cantar las canciones de The Doors. Cuando tocan Five To One, solamente el tipo la canta, la grita, el resto corea algo ininteligible. Es que Five To One no es muy popular. Queda claro que ese tipo de negro, de boina y pelo largo es un verdadero fanático de The Doors. La gente se reúne frente al estrado. Bailan y cantan. El de negro canta más. Se le acercan muchas personas al tipo de negro. Quieren bailar con él. Quieren cantar con él. Una chica también se le acerca. Es guapa. Él hace lo que suele hacer con todas las chicas guapas, ignorarlas. Las ignora porque sabe que, tarde o temprano, ellas lo ignorarán a él. La chica se le pega más. A pesar de que hay suficiente espacio para moverse, la chica pega su culo a la pelvis de ese Jim Morrison andino. Jim la ignora.

De pronto, cuando se retuerce mientras canta Break On Through, siente una mano en su hombro izquierdo. Es la mujer. Es muy guapa. Es una de las chicas que jamás le haría caso. Le pregunta si él no es el tipo que escribe “tonterías” en un blog. Él asiente sorprendido. Me gusta lo que escribes, dice ella. Estás bien quemado del cerebro. Gracias, dice él. Hay unas tres chicas más algo alejadas de la mujer. Parecen sus amigas. Le hacen guiños a Jim. Éste no sabe qué decir. Break On Through sigue. De pronto, Jim quiere besar a la mujer, pero ella se le adelanta. Nunca antes había sonado tan bien esa canción. Y eso que no la estaba cantando Morrison, sino, más bien, el gordito blancón y barbón que tocaba la batería.

2am-3am:

La banda ha terminado de tocar. Jim y la mujer se estuvieron besando con todo. Fue un beso que implicó manos y sentidos. La banda no ha tocado el himno de The Doors: L.A. Woman. Jim corre hacia el deejay dejando a la mujer con ganas de más. El deejay acepta poner la canción, pero a cambio quiere que le llenen el vaso de cerveza. Jim se lo llena. Al instante, ya está sonando L.A. Woman. Jim corre al escenario. Se trepa en él y empieza a cantar. Su botella vacía es su micrófono. Piensa que la gente se va a enfurecer y lo van a botar. Sucede todo lo contrario, lo aclaman. Él se tira al suelo, actúa, es Jim Morrison redivivo. Dos chicas suben al escenario y tocan sus piernas. Están borrachas, sin duda. Yo quiero esto, dice Jim, quiero ser famoso y aclamado. Todos disfrutan de la canción doblada por el Jim de los Andes.

3am-3:30am:

Jim está cagado de la garganta. Las chicas se fueron en un auto con un tipo que parecía el papá de todas. Jim está solo. Da vueltas por la plaza San Martín. Parece poseído. Le gustó jugar a ser dios. Había bebido tres margaritos en toda la noche. Ahora Jim tenía que ir a su hogar, a ver su sweet family.

jueves, 23 de agosto de 2012

Tributo a The Doors - Etnias Bar - Centro de Lima

Cuando uno es muy admirador de una banda cuyo vocalista y líder natural dejó de existir hace mucho tiempo, mucho antes de que uno naciera, resulta algo agobiante saber que no se podrá disfrutar de un espectáculo en vivo de esa banda, no se podrá gritar a voz en cuello las poéticas letras de ese artista tan admirado, tan lector, tan culto, tan rebelde, tan loco como lo fue Jim Morrison.

Afortunadamente, existen bandas dedicadas a cantar las canciones de aquellos artistas a quienes admiran. Es el caso de la banda Universal Pay, la cual se presentará en el Etnias Bar (Jr. Carabaya 815, en el rico Centro de Lima), que interpretará aquellos himnos que The Doors entregó al mundo a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970.

Son escasas las bandas que doblan a The Doors (supongo que no es fácil la tarea de alcanzar los registros que James Douglas Morrison alcanzaba con facilidad, inclusive cuando se encontraba en sus mejores curdas) y tener a una de ellas en escena es una oportunidad que un tipo como yo, admirador de aquel poeta californiano, no puede desechar, sobre todo, si tenemos en cuenta que la entrada es económicamente razonable: 10 nuevos soles.

Antes de finalizar, citaré lo que el escritor británico Aldous Huxley dijo, citando éste a su vez al poeta británico William Blake: “Si las puertas de las percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar al hombre tal cual es: infinito”. Cabe resaltar que Morrison fue un devoto lector de los dos personajes antedichos.

Y para concluir este articulillo, dejaré, traducidas por mí (así que les ofrezco mis disculpas por los posibles horrores en la traducción), algunas de las citas de Morrison que más me agradan: (Incluso, he conducido mi vida según algunas de esas máximas)

“Friends can help each other. A true friend is someone who lets you have total freedom to be yourself - and especially to feel. Or, not feel. Whatever you happen to be feeling at the moment is fine with them. That's what real love amounts to - letting a person be what he really is.”

(Los amigos se ayudan entre sí. Un verdadero amigo es aquel que te da la absoluta libertad para que seas tú mismo –y especialmente para que sientas. O no sientas. Lo que sea que estés sintiendo en el momento estará bien para ellos. A eso es lo que el amor verdadero apunta: dejar que una persona sea lo que realmente es)

“Expose yourself to your deepest fear; after that, fear has no power, and the fear of freedom shrinks and vanishes. You are free.”

(Exponte a tus miedos más profundos; luego de eso, el miedo ya no tendrá poder, y el miedo a la libertad se desvanecerá. Entonces, serás libre)

“People fear death even more than pain. It's strange that they fear death. Life hurts a lot more than death. At the point of death, the pain is over. Yeah, I guess it is a friend.”

(La gente teme a la muerte más que al dolor. Es raro que le teman a la muerte. La vida duele mucho más que la muerte. Cuando uno muere, el dolor se acaba. Sí, creo que la muerte es una amiga)

“The most important kind of freedom is to be what you really are. You trade in your reality for a role. You give up your ability to feel, and in exchange, put on a mask.”

(La más importante clase de libertad es ser quien realmente eres. Vendes tu realidad y recibes un rol. Renuncias a tu habilidad de sentir y, a cambio, te pones una máscara)

“Blake said that the body was the soul's prison unless the five senses are fully developed and open. He considered the senses the 'windows of the soul.' When sex involves all the senses intensely, it can be like a mystical experience.”

(Blake decía que el cuerpo era la prisión del alma, a menos que los cinco sentidos estuviesen totalmente desarrollados y abiertos. William Blake consideraba que los sentidos eran las ‘ventanas del alma’. Cuando el sexo involucra a todos los sentidos intensamente, puede convertirse en una experiencia mística)

“Some of the worst mistakes of my life have been haircuts.”

(Algunos de los peores errores de mi vida han sido los cortes de cabello)

martes, 29 de marzo de 2011

The Doors - Light My Fire



Life can be so smooth to live by just listening to this great fucking lyrics of THE DOORS

domingo, 27 de marzo de 2011

Para ti: la primera -y única- chica a la que nunca le fui infiel

Quiero dejarle dos canciones a ella, a esa chica que me regaló contados e incontables momentos de felicidad.

La primera se la dediqué a ella mientras nuestro amor era patente ante los ojos de los demás: Touch me de The Doors. La frase que sé aún ella recuerda que le dediqué fue: I’m gonna love you till the stars fall from the sky for you and I. Y así será. Te seguiré amando hasta que las estrellas se cansen de estar sujetas en el firmamento.



La otra, se la dedico ahora que sigo pensando en ella. Es Unhappy girl, también de The Doors. Hago especial énfasis en: Unhappy girl, left all alone, …,you are locked in a prison of your own devise. And you can’t believe what it does to me to see you crying.

Espero que os guste a vosotros también -a las dos personas que leen este blog-, e interpreten esas letras de acuerdo a sus propias realidades.