martes, 7 de agosto de 2012

Profetas del odio - Gonzalo Portocarrero


El sociólogo Gonzalo Portocarrero presenta un análisis desapasionado, objetivo y calmo sobre las condiciones que propiciaron el surgimiento de Sendero Luminoso, cuyo verdadero nombre fue Partido Comunista del Perú: Por el sendero luminoso de José Carlos Mariátegui.

Se explica, en el libro “Profetas del Odio”, que Guzmán confunde en un solo dogma las ideas que José Carlos Mariátegui expuso en sus Siete Ensayos sobre la Realidad Peruana –realidad, aclara el autor, referida al Perú serrano de los años 20- y las doctrinas marxistas. En los años 20 el gamonalismo todavía persistía en algunos lugares de la sierra del Perú para mal de los llamados “indios”. En cambio, en los años 70, en que surge Sendero Luminoso, el gamonalismo ha desaparecido y ya no es el gamonal aquel que personifica la tiranía y el odio. Por tanto, las ideas de Mariátegui al respecto caen en saco roto. Guzmán dirige entonces el odio al otrora gamonal hacia cualquier persona que represente cierta autoridad. Es así que los enfebrecidos y enceguecidos seguidores de Guzmán atentan contra el indio que ahora es autoridad, contra el policía, contra el alcalde, contra el comerciante.

En el libro se hace un interesante análisis del cuento “El sueño del pongo” de Arguedas, en el cual se retrata la tiranía que el gamonal hace merecer a un indio humillado y apocado. Los análisis no quedan allí sino que se extienden a cuadros de Cristos, a los textos escritos por Víctor Zavala Cataño, dirigente senderista y dramaturgo guerrillero, quien a través de sus puestas en escena, simples, directas, maniqueístas y tergiversadoras de la realidad que cumplían la función de adoctrinar a las masas en la ideología “justiciera” de Sendero Luminoso. Además, Portocarrero analiza, al final del libro, viñetas incautadas a cierto senderista, dentro de una cárcel, cuyo fin último era, aparentemente, el de la propaganda. Hace énfasis el autor en la ausencia de texto en las viñetas, lo cual indicaría que a las masas, a los seguidores, se les atrae por medio de las imágenes y no del discurso. Sendero Luminoso evitaba que sus seguidores leyeran algo distinto de lo que el “Presidente Gonzalo” haya dictaminado. Solamente se debía acatar lo ya dispuesto por la cúpula.

Por otro lado, la personalidad de Guzmán se disecciona llegando a mostrar a un tipo que jamás recorrió los campos en busca de adeptos. No le gustaba ensuciarse los zapatos. Era un tipo que vestía bien y tenía fama, cuando catedrático en la universidad huamanguina, de hombre muy leído. No es pues el líder carismático que las masas solicitaban. Su magnetismo radicaba en su aparente sapiencia.

Esta ausencia del tan mentado misticismo de Guzmán queda palmariamente demostrada en el estudio que hace Portocarrero del video del baile de “Zorba el griego”. En esa reunión, cuyos participantes son las cabezas de Sendero Luminoso, incluido el propio Guzmán, los seguidores aclaman tácitamente la “presencia” del líder, algún discurso, alguna señal, algo que les renueve la espiritualidad senderista. No embargante, las ansias de los circunstantes quedan defraudadas.

En estos días en que la juventud peruana ha olvidado completamente a los hechos y los protagonistas de los sangrientos años pasados, conviene leer los “Profetas del odio” para evitar la ocurrencia de aquellos vitandos y nefastos sucesos.

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