(Este artículo lo iba a publicar el día miércoles 5 de mayo. Por motivos de fuerza mayor recién puedo publicarlo ahora. El día miércoles había fracasado en mi primer intento para obtener la licencia de conducir. El día jueves 6, la historia fue diferente. Aprobé el examen de manejo y ahora cuento en mi billetera con el documento que testifica que, al menos en el pequeño circuito de Conchán, puedo manejar)
Luego de haber fracasado en mi primer intento en obtener la licencia de conducir A-1, llegué a mi hogar, almorcé, me lavé los dientes, vi Reservoir Dogs y a media película quedé totalmente privado. A las cinco de la tarde, el chillido insoportable de mi iPhone chino -no recomiendo que se lo compren. Es preferible ahorrar unos dolarillos más y adquirir el iPhone de ley-, me extrajo del terrible sueño que mi mente elaboraba afiebradamente: soñaba que en mi segundo intento me subía a la vereda cuando estacionaba en paralelo y que colisionaba con todos los postes del circuito haciendo añicos el auto Toyota Vitz que había alquilado.
Era la chica de la discoteca quien me llamaba. Su nombre es Pamela -no se apellidaba Pamela Chu. Su apellido era Reátegui-. Simplemente Pamela. Pamela es una señora de 34 años, separada, que cría, junto a su hermana y sobrina, a su pequeño hijo Roberto.
A Pamela la conocí el año pasado, en Julio, en el Tequendama. Luego de una agradable conversación, la cité en la heladería Zugatti de Plaza San Miguel. Nuestro segundo encuentro fue en un tranquilo bar de Los Olivos. Después de unos cuatro tragos de rigor, hicimos el amor. Mantuvimos encuentros sexuales esporádicos. Primero conversábamos sobre lo que nos había sucedido en el tiempo en que no nos veíamos y después poníamos manos a la obra.
Ella deseaba que nos viésemos todos los fines de semana. Yo le decía que mejor no, que como había dejado el trabajo que desempeñé durante el 2009, había quedado muy corto de dinero: no podía darme el lujo de ir derrochando lo que la empresa me pagó al liquidarme. Tenía que ahorrar ese dinerillo pues además tenía que pagarle mensualmente al Banco de Crédito una deuda que había adquirido a mediados de ese año. Ella comprendía. Sin embargo, me escribía mensajes de texto en los que me expresaba sus deseos cada vez más crecientes de verme. Hasta el día de hoy nos habremos visto unas cinco o seis veces. La mayoría de esos encuentros siempre acababan en el mismo hotel en la esquina de la avenida Tomás Valle con San Germán.
La cruda verdad era que Pamela no me excitaba demasiado sexualmente. Si una mujer accede a tener cierta clase de intercambio sexual y de fluidos conmigo –para ello esa mujer tiene que estar loca y ciega- debe tener pies bonitos y tetas grandes para que yo pueda darle luz verde. Si la mujer no posee pies bonitos y no cuenta con tetas enormes y turgentes, mi libido declina considerablemente y soy incapaz de producir una viril y sostenida erección. Pamela, por algún motivo, fue la excepción a mi ridícula, quisquillosa y maniquea política. Pamela tenía tetas muy pequeñas, cónicas. Además, sus pies eran grandes –todo pie grande es la antítesis de unos pies bonitos, es lo que me ha dejado mi corta experiencia sexual de casi ocho años- y siempre los ocultaba con las sábanas de la cama. Por ello, en los días previos a nuestros rendevouz sexuales, le pedía que vistiese pantimedias negras. Ello ayudaría a que sus pies disimulasen su imperfección. Obviamente, nunca le dije nada a Pamela acerca de mis peculiares preferencias. Entonces, una razón poderosa para alargar el interregno entre nuestros encuentros era esperar a que me cargase totalmente de un deseo sexual irreprimible por Pamela. Cuando sentía que ya la deseaba, había pasado unas tres o cuatro semanas.
Pero Pamela era una buena mujer. Siempre me aconsejaba cuando le contaba sobre las pequeñas estupideces que componen el cortometraje que es mi vida. Yo le pagaba con ingratitud la atención que ella ponía en mis necias historias. Cuando ella comenzaba a narrarme sus alegrías y vicisitudes en su trabajo en un colegio muy humilde en Ancón y en su familia afincada en Comas, yo disimulaba grandes bostezos y fingía prestarle mucha atención. Mi mente volaba hacia paraje inhóspitos y sólo veía la imagen parlanchina de Pamela abriendo la boca y riéndose con las anécdotas que ella creía que yo escuchaba.
Pamela me llamaba para decirme que había leído lo último que escribí en el blog. Había leído los artículos en los que dejo entrever que actualmente sostengo una relación amorosa con una chica llamada Karina.
Me preguntó si era cierto. Al principio, lo negué sin mucha convicción. La verdad, no tenía ganas de ocultar nada, solamente estaba sopesando la reacción de Pamela. Ella sabe que todo lo que escribo tiene algo de verdad. Le confesé que sí, que hacía cuestión de poco más de una semana estaba saliendo con Karina.
Pamela reconoció a Karina.
-¿Cómo puedes estar con ella, Dani? Ella te sacó la vuelta cuando fueron enamorados. Tú me contaste que sufriste por eso. Ella es mala, Dani. Lo siento en mi corazón. No entiendo cómo puedes ser su enamorado.
Le dije a Pamela que en aquel entonces, cuando Karina me engañó, yo era un chibolo de dieciocho años celoso y tozudo. Muchos años después, la relación que iniciaba nuevamente con Karina se basaba en la total libertad. Yo le había dicho a Karina que si un buen día, ella dejaba de encontrar en mí a una persona que la satisfacía, que me dejara e hiciese su vida con el hombre de quien se volviese a enamorar. Yo no me haría ningún tipo de problema. Sólo le pediría que conservemos la amistad –si ella lo deseaba-. Le dije a Pamela que ahora mi política era de la más total e irrestricta libertad de las voluntades, deseos y gustos de los seres humanos.
Como era la única persona que tenía el pequeño Roberto para crecer en este mundo, Pamela me dijo que ya no quería volver a tener ningún tipo de encuentro íntimo conmigo.
-Dani, yo sé que a ti no te gusta usar condón. Y si yo todavía mantuviese relaciones sexuales contigo, mientras estás también con Karina, puede existir la posibilidad de que me contagies de algo. Yo no sé nada de la vida que Karina haya llevado en esos ocho años que no estuvo contigo. Y yo quiero estar sana por Robertito. A mí me encantaría que volvieses con Claudia. Ella sí era una buena chica. De ella no preocuparía ni tendría celos, pero con Karina sí.
Ya no quería verme. Sólo quería devolverme el libro que una vez le presté y punto final. Le dije que estaba equivocada, que a mí me encantaría que nos sigamos viendo para conversar en algún bar, sin ninguna intención posterior de irnos a la cama. Aunque le duela a Pamela, yo secretamente celebraba el que ella ya no quisiese celebrar más nuestros choques carnales. Era un alivio para mí.
La convencí. Quedamos como buenos amigos. Supongo que algún día la llamaré con la única y sana intención de conversar mientras bebemos unos tragos en Casablanca.
-Eso sí, Dani. Ya no voy a leer tu blog nunca más. Me asustan mucho las cosas que escribes.
-Qué puedo hacer-le dije-, es parte de mi naturaleza expresarme de esa manera, le guste a los demás o no. Pucha, Pamela, tú eras la única lectora de mi blog. Mi blog te va a extrañar.
Luego de esa llamada, la única persona que, de vez en cuando, perdía su tiempo leyendo las tontas líneas que escribo ya no lo hará más. Bien por ella. Mal por mi blog. De todas maneras, gracias Pamela por los minutos que generosamente le concediste a este espacio virtual y de poca valía.
Te llamaré un día para conversar y me aconsejes sobre cómo enmendar mis erróneos y pueriles actos. Te llamaré un día para continuar no prestándote atención cuando me hables de tu trabajo porque esa partecita de nuestra conversación me aburre soberanamente.
Gracias, Pamela, por todo tu tiempo. Sólo espero que, si llegas a leer esto, todavía tengas ganas de verme. Todo lo que he escrito ha sido con la mejor onda.
viernes, 7 de mayo de 2010
martes, 4 de mayo de 2010
Yo también fumé marihuana
Los candidatos presidenciales siempre quieren capturar nuevas víctimas, víctimas que puedan creerse sus repetidas soflamas. Para ello, para ganarse a esa gente nueva, los candidatos tratan de mimetizarse con aquella juventud.
Esto ha sucedido en Colombia. Los candidatos Gustavo Petro y Juan Manuel Santos han confesado haber probado marihuana en su juventud.
Encuentro liberador que las personas confiesen ese tipo de secretos y que la gente no los juzgue por haber cometido cierto tipo de extravagancias en sus tiempos mozos. No quiero decir que el fumar marihuana sea una extravagancia. Cada persona es libre de intoxicarse con lo que desee.
Sin embargo, pienso que en esas confesiones no hay más que un afán de congraciarse con las juventudes. Los candidatos dicen: "Probé marihuana en mi juventud, pero ahora ya no lo hago". Yo estoy seguro de que la mayoría de gente que dice eso, aún la sigue fumando. Conozco gente en la universidad que fumó marihuana y que ahora, luego de algunos años, todavía prueban un porro de vez en vez. No hay nada de malo en ello, me parece.
Yo también fumé marihuana. Cierta vez, cuando era estudiante, me encontré con Alfonso Mina, un compañero de la facultad de minas. Estábamos tomando unas cervezas en un bar al frente de la Universidad Católica. Él tenía fama de fumador empedernido de marihuana. Y él no hacía nada para desbaratar esa fama. Se podría decir que le complacía los rumores que se tejían en torno a él. Era frecuente verlo en las reuniones en esos bares llegando durísimo y stone.
Aquella vez en que me lo encontré le insistí que me hiciera probar un poco de marihuana. Quería sentir cómo sería esa experiencia. Luego de muchos ruegos y un par de cervezas litro 100, él accedió. Salimos del local y nos dirigimos a un parque a espaldas del bar. Eran las cinco de la tarde. En una banca, armó, con mucha paciencia y meticulosidad, un troncho. Él le dio varias pitadas al porro. Yo apenas un par.
Ese par de pitadas fue suficiente para ponerme muy duro y experimentar una serie de nuevas sensaciones. Mi plan era tontear por el parque con Alfonso hasta que se nos pasase la "stonura". Él no parecía estar muy stone. Era como si se hubiese acostumbrado a los efectos del porro. Por eso, según contaban, Alfonso se aventuraba a otro tipo de drogas.
Grande fue mi sorpresa al verlo subir a la combi que lo llevaría a su casa. Entré en pánico. No podía quedarme solo y abandonado en las inmediaciones de la universidad en el estado en que me encontraba. Sentía que mis movimientos se hacían pesados. Mi capacidad de raciocinio mermaba.
Decidí subir a la misma combi en la que subió Alfonso. Esa combi también me dejaría en mi casa. Al subir, Alfonso ocupaba un asiento. A su lado, había un espacio. Me senté a su costado. Traté de hablarle pero las palabras no me salían. Tenía los labios, literalmente, hechos piedra. Alfonso actuaba como si no me conociera. Temía que fuera a ser catalogado por los pasajeros de ese bus como "el amigo de un drogadicto".
La pasé muy mal. Fue una muy mala experiencia el haber probado marihuana gracias a mi buen amigo Antonio Mina.
No obstante, quisiera dejar en claro que yo no voy a decir como los políticos cazurros y astutos, que solamente buscan quedar bien con todo el mundo, que "yo no voy a volver a probar marihuana".
Me gustaría volver a probar marihuana, a pesar de mi terrible experiencia, pero con una persona en quien yo confíe, con una persona que no me deje solo y abandonado con una carga de emociones y sensaciones que no podía controlar y por las que me hubieran podido haber metido preso por andar "stone" en plena vía pública.
Me gustaría probar marihuana con una enamorada. Volar juntos e intercambiar impresiones. No me malinterpreten, no quiero ser adicto a la marihuana. Todo en exceso hace daño. Simplemente quisiera probar un porrito con una chica a quien le tenga mucha confianza. Pienso proponerselo a Karina. Entre ella y yo existe una relación muy bonita que tiene poco tiempo de iniciada.
El problema es que no sé dónde conseguir marihuana. Sospecho que Karina tampoco. Recuerdo que tenía un amigo en la facultad de minas, de ascendencia árabe, el gran Farid Tebbeh. En nuestras conversaciones me contaba que de vez en cuando se fumaba un porrito y que sabía dónde conseguirlo.
Quizá algún día lo busque, conversemos y me consiga un poco de marihuana para llevar a cabo mi romántico plan.
Estoy en contra de la hipocresía. Es mejor confesar nuestros temores, miedos, alegrías y frustraciones a vivir en la falsedad. Así tengas que enemistarte con medio mundo, es mucho más reconfortante ser sincero contigo mismo. Sé que todo lo que diga o escriba será usado en mi contra. No me importa, al menos sé que hablo o escribo desde el corazón.
Hasta pronto.
Esto ha sucedido en Colombia. Los candidatos Gustavo Petro y Juan Manuel Santos han confesado haber probado marihuana en su juventud.
Encuentro liberador que las personas confiesen ese tipo de secretos y que la gente no los juzgue por haber cometido cierto tipo de extravagancias en sus tiempos mozos. No quiero decir que el fumar marihuana sea una extravagancia. Cada persona es libre de intoxicarse con lo que desee.
Sin embargo, pienso que en esas confesiones no hay más que un afán de congraciarse con las juventudes. Los candidatos dicen: "Probé marihuana en mi juventud, pero ahora ya no lo hago". Yo estoy seguro de que la mayoría de gente que dice eso, aún la sigue fumando. Conozco gente en la universidad que fumó marihuana y que ahora, luego de algunos años, todavía prueban un porro de vez en vez. No hay nada de malo en ello, me parece.
Yo también fumé marihuana. Cierta vez, cuando era estudiante, me encontré con Alfonso Mina, un compañero de la facultad de minas. Estábamos tomando unas cervezas en un bar al frente de la Universidad Católica. Él tenía fama de fumador empedernido de marihuana. Y él no hacía nada para desbaratar esa fama. Se podría decir que le complacía los rumores que se tejían en torno a él. Era frecuente verlo en las reuniones en esos bares llegando durísimo y stone.
Aquella vez en que me lo encontré le insistí que me hiciera probar un poco de marihuana. Quería sentir cómo sería esa experiencia. Luego de muchos ruegos y un par de cervezas litro 100, él accedió. Salimos del local y nos dirigimos a un parque a espaldas del bar. Eran las cinco de la tarde. En una banca, armó, con mucha paciencia y meticulosidad, un troncho. Él le dio varias pitadas al porro. Yo apenas un par.
Ese par de pitadas fue suficiente para ponerme muy duro y experimentar una serie de nuevas sensaciones. Mi plan era tontear por el parque con Alfonso hasta que se nos pasase la "stonura". Él no parecía estar muy stone. Era como si se hubiese acostumbrado a los efectos del porro. Por eso, según contaban, Alfonso se aventuraba a otro tipo de drogas.
Grande fue mi sorpresa al verlo subir a la combi que lo llevaría a su casa. Entré en pánico. No podía quedarme solo y abandonado en las inmediaciones de la universidad en el estado en que me encontraba. Sentía que mis movimientos se hacían pesados. Mi capacidad de raciocinio mermaba.
Decidí subir a la misma combi en la que subió Alfonso. Esa combi también me dejaría en mi casa. Al subir, Alfonso ocupaba un asiento. A su lado, había un espacio. Me senté a su costado. Traté de hablarle pero las palabras no me salían. Tenía los labios, literalmente, hechos piedra. Alfonso actuaba como si no me conociera. Temía que fuera a ser catalogado por los pasajeros de ese bus como "el amigo de un drogadicto".
La pasé muy mal. Fue una muy mala experiencia el haber probado marihuana gracias a mi buen amigo Antonio Mina.
No obstante, quisiera dejar en claro que yo no voy a decir como los políticos cazurros y astutos, que solamente buscan quedar bien con todo el mundo, que "yo no voy a volver a probar marihuana".
Me gustaría volver a probar marihuana, a pesar de mi terrible experiencia, pero con una persona en quien yo confíe, con una persona que no me deje solo y abandonado con una carga de emociones y sensaciones que no podía controlar y por las que me hubieran podido haber metido preso por andar "stone" en plena vía pública.
Me gustaría probar marihuana con una enamorada. Volar juntos e intercambiar impresiones. No me malinterpreten, no quiero ser adicto a la marihuana. Todo en exceso hace daño. Simplemente quisiera probar un porrito con una chica a quien le tenga mucha confianza. Pienso proponerselo a Karina. Entre ella y yo existe una relación muy bonita que tiene poco tiempo de iniciada.
El problema es que no sé dónde conseguir marihuana. Sospecho que Karina tampoco. Recuerdo que tenía un amigo en la facultad de minas, de ascendencia árabe, el gran Farid Tebbeh. En nuestras conversaciones me contaba que de vez en cuando se fumaba un porrito y que sabía dónde conseguirlo.
Quizá algún día lo busque, conversemos y me consiga un poco de marihuana para llevar a cabo mi romántico plan.
Estoy en contra de la hipocresía. Es mejor confesar nuestros temores, miedos, alegrías y frustraciones a vivir en la falsedad. Así tengas que enemistarte con medio mundo, es mucho más reconfortante ser sincero contigo mismo. Sé que todo lo que diga o escriba será usado en mi contra. No me importa, al menos sé que hablo o escribo desde el corazón.
Hasta pronto.
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lunes, 3 de mayo de 2010
No conviene decir la verdad ni ser honesto
Todo parece indicar que en este pueblo en el que nos tocó nacer:
1) La gente olvida con una celeridad inaudita y,
2) Para adquirir cierta popularidad es válido delinquir, mentir o corromper y ser corrupto.
En el Perú poco se valora la inteligencia y la honestidad. Son muy aburridas y generan escasos réditos. Todo lo opuesto es mucho más atrayente y lucrativo.
Ya lo decía Martha Hildebrandt en la entrevista que concediera a Perú 21 y que salió publicada el día domingo 2 de mayo. "¿Dónde están los primeros alumnos? Detrás de un mostrador muchas veces, fracasados absolutos, pobres divorciados que no han tenido éxito en nada. ¿Y de dónde han salido los presidentes de la República? De los medianos, de los últimos. La política tiene poco que ver con el nivel intelectual".
Y justamente porque la política tiene poco que ver con el nivel intelectual es que vemos tantos casos de corrupción inundando los periódicos y pantallas de televisión.
Allí está Susan Hoefken. Aún no concluye el proceso judicial en su contra por los delitos de falsa denuncia y falsedad genérica. Es decir, todavía la justicia peruana no ha dado su veredicto acerca de la culpabilidad o inocencia de la señorita Hoefken. Sin embargo, una revista le hace unas fotos profesionales, colocándola en el rango de "estrella mediática". Como si nada hubiera pasado.
¿No hubiera sido más razonable esperar a que se pronuncie la justicia para luego hacerle las fotos y toda la publicidad que implica una vez que Hoefken sea hallada inocente?
En el Perú, la verdad ha sido degradada.
1) La gente olvida con una celeridad inaudita y,
2) Para adquirir cierta popularidad es válido delinquir, mentir o corromper y ser corrupto.
En el Perú poco se valora la inteligencia y la honestidad. Son muy aburridas y generan escasos réditos. Todo lo opuesto es mucho más atrayente y lucrativo.
Ya lo decía Martha Hildebrandt en la entrevista que concediera a Perú 21 y que salió publicada el día domingo 2 de mayo. "¿Dónde están los primeros alumnos? Detrás de un mostrador muchas veces, fracasados absolutos, pobres divorciados que no han tenido éxito en nada. ¿Y de dónde han salido los presidentes de la República? De los medianos, de los últimos. La política tiene poco que ver con el nivel intelectual".
Y justamente porque la política tiene poco que ver con el nivel intelectual es que vemos tantos casos de corrupción inundando los periódicos y pantallas de televisión.
Allí está Susan Hoefken. Aún no concluye el proceso judicial en su contra por los delitos de falsa denuncia y falsedad genérica. Es decir, todavía la justicia peruana no ha dado su veredicto acerca de la culpabilidad o inocencia de la señorita Hoefken. Sin embargo, una revista le hace unas fotos profesionales, colocándola en el rango de "estrella mediática". Como si nada hubiera pasado.
¿No hubiera sido más razonable esperar a que se pronuncie la justicia para luego hacerle las fotos y toda la publicidad que implica una vez que Hoefken sea hallada inocente?
En el Perú, la verdad ha sido degradada.
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sábado, 1 de mayo de 2010
Qué vergüenza: 79.5% de aceptación a Castañeda
En un rincón minúsculo, como si no se desease mostrar esa información, el diario Perú 21 publica lo siguiente en su página 6 del día de hoy: "El 79.5% de limeños aprueba a Castañeda".
Supongo que no lo pusieron en primera plana porque Perú 21 mantiene relaciones poco cordiales con Luis Castañeda. Y no es para menos, luego de todos los chanchullos que se le vienen descubriendo al actual burgomaestre y debido a su ineptitud para planificar el proyecto del Metropolitano y no sobrevalorar los costos que implica.
Yo hubiera puesto esa noticia en primera plana, pero no a manera de noticia jubilosa, sino, como noticia que debe llenarnos de vergüenza.
Mucha gente no va a coincidir conmigo, por algo Castañeda posee tal abrumadora aceptación. Eso es lo de menos. Esa aceptación pasa por los mismos ciudadanos. Gente de este pueblo que prefiere que se le "mesa" que se le tontee. Gente que permite que se produzcan casos como los de Comunicore, en donde más de un pez gordo ha salido con ingentes toneladas de billetes en los bolsillos.
En este país no importa si eres ladrón o criminal. Todo se te perdona si haces obra. Y yo pregunto: ¿qué obra a hecho Castañeda como alcalde? ¿Construir puentecitos ya es obra? Eso demuestra la medianía de nuestros objetivos. Ese señor no poseía ningún plan de gobierno municipal. El esquema o proyecto del Metropolitano ya lo venía anunciando Andrade hacía tiempo. Pero se prefirió votar por un hombre taimado que prometió terminar el tren eléctrico y darle un uso que aliviara o erradicara el caos vehicular limeño. No lo hizo. Apostó por el proyecto de Andrade -sin darle el reconocimiento al bonachón, correcto y ya fallecido ex alcalde-, pero ni siquiera ha sabido terminarlo bien. Ya fuimos testigos de los robos de cables que se produjeron en una de las obras del Metropolitano.
Con todo el turbión de demoledoras pruebas de ineficacia y corrupción en el gobierno del "mudo" Castañeda, éste obtiene el 79.5% de aprobación.
Mi clara conclusión es que en este país siempre triunfa el más vivo. A mí desde pequeño me decían que era medio "pavo". Hasta ahora a uno que otro se le escapa endilgarme ese calificativo. Por "pavo" quieren decir "honesto, tímido, menos vivo". A mucha honra soy "pavo" si eso significa ser honesto. Y me doy cuenta, con pena, que este lugar no es para mí. En este país, con 5000 soles puedes comprarte un terreno de extensiones vastas. Y nadie descubrirá nada porque el aprismo -partido que gobierna- avala y tapa estas "cochinadas".
Hasta pronto
Supongo que no lo pusieron en primera plana porque Perú 21 mantiene relaciones poco cordiales con Luis Castañeda. Y no es para menos, luego de todos los chanchullos que se le vienen descubriendo al actual burgomaestre y debido a su ineptitud para planificar el proyecto del Metropolitano y no sobrevalorar los costos que implica.
Yo hubiera puesto esa noticia en primera plana, pero no a manera de noticia jubilosa, sino, como noticia que debe llenarnos de vergüenza.
Mucha gente no va a coincidir conmigo, por algo Castañeda posee tal abrumadora aceptación. Eso es lo de menos. Esa aceptación pasa por los mismos ciudadanos. Gente de este pueblo que prefiere que se le "mesa" que se le tontee. Gente que permite que se produzcan casos como los de Comunicore, en donde más de un pez gordo ha salido con ingentes toneladas de billetes en los bolsillos.
En este país no importa si eres ladrón o criminal. Todo se te perdona si haces obra. Y yo pregunto: ¿qué obra a hecho Castañeda como alcalde? ¿Construir puentecitos ya es obra? Eso demuestra la medianía de nuestros objetivos. Ese señor no poseía ningún plan de gobierno municipal. El esquema o proyecto del Metropolitano ya lo venía anunciando Andrade hacía tiempo. Pero se prefirió votar por un hombre taimado que prometió terminar el tren eléctrico y darle un uso que aliviara o erradicara el caos vehicular limeño. No lo hizo. Apostó por el proyecto de Andrade -sin darle el reconocimiento al bonachón, correcto y ya fallecido ex alcalde-, pero ni siquiera ha sabido terminarlo bien. Ya fuimos testigos de los robos de cables que se produjeron en una de las obras del Metropolitano.
Con todo el turbión de demoledoras pruebas de ineficacia y corrupción en el gobierno del "mudo" Castañeda, éste obtiene el 79.5% de aprobación.
Mi clara conclusión es que en este país siempre triunfa el más vivo. A mí desde pequeño me decían que era medio "pavo". Hasta ahora a uno que otro se le escapa endilgarme ese calificativo. Por "pavo" quieren decir "honesto, tímido, menos vivo". A mucha honra soy "pavo" si eso significa ser honesto. Y me doy cuenta, con pena, que este lugar no es para mí. En este país, con 5000 soles puedes comprarte un terreno de extensiones vastas. Y nadie descubrirá nada porque el aprismo -partido que gobierna- avala y tapa estas "cochinadas".
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viernes, 30 de abril de 2010
Ni por Kouri ni por Lourdes
Lourdes Flores tilda a Alex Kouri de "señorito aristócrata".
Alex Kouri califica a Lourdes Flores de "pituca".
Lourdes Flores dice representar a la decencia y a la honestidad.
Alex Kouri pregona su alianza con los desposeídos y marginados.
Yo digo que ambos no sirven para gobernarnos. Ambos contendores aún no han mostrado propuestas tangibles, debidamente probadas y demostradas sobre cómo gobernarán desde el sillón municipal limeño. O sea, se repite lo que sucede en el Perú de manera secular: solamente caras y eslóganes populacheros que se lanzan al ruedo y en el camino van elaborando un plan de gobierno -si es que no lo empiezan a elaborar desde que asumen su mandato-.
No tiene nada de malo poseer dinero y ser pituco. Tampoco tiene nada de reprobable ser una persona de modestos recursos. Eso no debiera juzgarse. Debe juzgarse y evaluarse propuestas, señores.
Que la señora Lourdes no venga a construir todo su aparato político detrás de la mascarada de "la decencia y la honestidad". Tengo una anécdota que referir para desbaratar esa mascarada.
Mi padre es un próspero médico ginecólogo. Él es un tipo muy honrado. El más honrado que conozco, poseedor de una inteligencia sobresaliente. Mi padre vive en Chimbote y, por el año 2006, se enroló en las filas del partido de Lourdes para tentar una curul en el congreso y llevar un poco de decencia a ese nido de ratas. Tuvo que apoquinar cierta gran cantidad de dinero para poder participar en las elecciones internas del partido de donde se decidiría quién representaba a Chimbote. en propagandas y otra serie de estupideces se fue gran parte de sus ahorros. Tenía mi papá a dos competidores que se caracterizaban por su abrumador poder económico. De los tres candidatos, mi padre era el único honesto. Y no lo digo por ser yo su hijo. He tenido algunas discrepancias con mi padre en el pasado pero no debido al tema ético-moral. Mi padre siempre ha sido para mí un ejemplo de decencia, moralidad y, sobre todo, honradez. Los dos peces gordos, con sus ingentes cantidades de dinero sobrepasaron a mi padre y entre ellos se destruyeron a dentelladas, comprando votos de los más desposeídos y menos informados, quedando uno solícito a ser el representante de esa región. Según muy buenas fuentes, esos dos tipos con dinero habían amasado esas fortunas gracias a sus habilidades de zorros taimados y astutos. Eran corruptos hasta decir basta, como diría Bryce. Mi padre quedó muy desilusionado. Se había preferido el dinero a las ideas. Luego, Lourdes iría a visitar Chimbote y se pasearía del brazo con el pez gordo ganador de la contienda. Así que señora Lourdes, usted ni nadie representa a la decencia. Eso no existe. Todos hemos sido indecentes, todos hemos cometido excesos alguna vez.
Yo votaría por un candidato que se muestre tal cual, por un candidato que diga he fumado maruhuana, he hecho esto o lo otro. Por un candidato que diga soy pérfido, soy una mala persona, etc. Ese candidato sería un verdadero ser humano. Ese candidato no enfocaría su estrategia de campaña a ser "el santito" sino que presentaría un plan de gobierno debidamente fundamentado y refrendado, incluso, por sus enemigos públicos.
Con respecto al señor Kouri, ya demostré con qué clase de gente se junta para llevarla al poder. Esto lo he hecho en mi columna titulada "El asesor de prensa de Kouri celoso, tozudo y autoritario".
Creo que los votantes limeños deben fijar su mirada en los otros candidatos. La señora Susana Villarán no sería una mala opción. Habrá que revisar su plan de gobierno.
Hasta pronto
Alex Kouri califica a Lourdes Flores de "pituca".
Lourdes Flores dice representar a la decencia y a la honestidad.
Alex Kouri pregona su alianza con los desposeídos y marginados.
Yo digo que ambos no sirven para gobernarnos. Ambos contendores aún no han mostrado propuestas tangibles, debidamente probadas y demostradas sobre cómo gobernarán desde el sillón municipal limeño. O sea, se repite lo que sucede en el Perú de manera secular: solamente caras y eslóganes populacheros que se lanzan al ruedo y en el camino van elaborando un plan de gobierno -si es que no lo empiezan a elaborar desde que asumen su mandato-.
No tiene nada de malo poseer dinero y ser pituco. Tampoco tiene nada de reprobable ser una persona de modestos recursos. Eso no debiera juzgarse. Debe juzgarse y evaluarse propuestas, señores.
Que la señora Lourdes no venga a construir todo su aparato político detrás de la mascarada de "la decencia y la honestidad". Tengo una anécdota que referir para desbaratar esa mascarada.
Mi padre es un próspero médico ginecólogo. Él es un tipo muy honrado. El más honrado que conozco, poseedor de una inteligencia sobresaliente. Mi padre vive en Chimbote y, por el año 2006, se enroló en las filas del partido de Lourdes para tentar una curul en el congreso y llevar un poco de decencia a ese nido de ratas. Tuvo que apoquinar cierta gran cantidad de dinero para poder participar en las elecciones internas del partido de donde se decidiría quién representaba a Chimbote. en propagandas y otra serie de estupideces se fue gran parte de sus ahorros. Tenía mi papá a dos competidores que se caracterizaban por su abrumador poder económico. De los tres candidatos, mi padre era el único honesto. Y no lo digo por ser yo su hijo. He tenido algunas discrepancias con mi padre en el pasado pero no debido al tema ético-moral. Mi padre siempre ha sido para mí un ejemplo de decencia, moralidad y, sobre todo, honradez. Los dos peces gordos, con sus ingentes cantidades de dinero sobrepasaron a mi padre y entre ellos se destruyeron a dentelladas, comprando votos de los más desposeídos y menos informados, quedando uno solícito a ser el representante de esa región. Según muy buenas fuentes, esos dos tipos con dinero habían amasado esas fortunas gracias a sus habilidades de zorros taimados y astutos. Eran corruptos hasta decir basta, como diría Bryce. Mi padre quedó muy desilusionado. Se había preferido el dinero a las ideas. Luego, Lourdes iría a visitar Chimbote y se pasearía del brazo con el pez gordo ganador de la contienda. Así que señora Lourdes, usted ni nadie representa a la decencia. Eso no existe. Todos hemos sido indecentes, todos hemos cometido excesos alguna vez.
Yo votaría por un candidato que se muestre tal cual, por un candidato que diga he fumado maruhuana, he hecho esto o lo otro. Por un candidato que diga soy pérfido, soy una mala persona, etc. Ese candidato sería un verdadero ser humano. Ese candidato no enfocaría su estrategia de campaña a ser "el santito" sino que presentaría un plan de gobierno debidamente fundamentado y refrendado, incluso, por sus enemigos públicos.
Con respecto al señor Kouri, ya demostré con qué clase de gente se junta para llevarla al poder. Esto lo he hecho en mi columna titulada "El asesor de prensa de Kouri celoso, tozudo y autoritario".
Creo que los votantes limeños deben fijar su mirada en los otros candidatos. La señora Susana Villarán no sería una mala opción. Habrá que revisar su plan de gobierno.
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jueves, 29 de abril de 2010
Alan García o el estuprador del lenguaje
La sección "Plaza de Armas" del diario Perú 21 informa lo siguiente: "Alan acuñó nuevas palabras".
Según el artículo, el presidente García soltó las siguientes palabras durante un encuentro que sostuvo con la gente de prensa el día de ayer: "Protectivo", "Espionado" y "Amiguetismo".
Perú 21 fue muy indulgente al calificar a García de "acuñador" o "inventor" de palabras. Ese individuo es simplemente una persona que no sabe expresarse bien. Que dice "papa" cuando debe decir "camote". Eso no es ser un inventor de palabras sino un transgresor, violador y estuprador del idioma de Cervantes.
En lugar de "protectivo" debió decir "protector".
En vez de "espionado" pudo haber dicho más fácilmente "que está siendo víctima de espionaje".
Pudo haber utilizado "amiguismo" en vez de la barbaridad de "amiguetismo".
¿Cómo una persona que se expresa tan mal puede gobernar un país?
¿Con qué cara asiste a los colegios a arengar a los estudiantes a superarse si este presidente dificilmente puede expresarse de manera clara ante un auditorio?
Quizá, está tan nervioso por las arremetidas que vienen sufriendo sus más allegados áulicos, y por ello ya no encuentra las palabras adecuadas en su limitado vocabulario.
Serénese antes de hablar, señor García.
Un inventor de palabras es aquel que verdaderamente nos sorprende con un término totalmente nuevo. Pongo el ejemplo del señor Matías Martí (personaje de ficción, interpretado por Camilo José Cela, que participó en la película La Colmena, adaptación cinematográfica de la novela de Cela del mismo nombre). Matías Martí inventa la palabra "Bizcotur": Dícese del que sobre ser bisojo y mal encarado, mira con aviesa intención.
Hasta pronto
Según el artículo, el presidente García soltó las siguientes palabras durante un encuentro que sostuvo con la gente de prensa el día de ayer: "Protectivo", "Espionado" y "Amiguetismo".
Perú 21 fue muy indulgente al calificar a García de "acuñador" o "inventor" de palabras. Ese individuo es simplemente una persona que no sabe expresarse bien. Que dice "papa" cuando debe decir "camote". Eso no es ser un inventor de palabras sino un transgresor, violador y estuprador del idioma de Cervantes.
En lugar de "protectivo" debió decir "protector".
En vez de "espionado" pudo haber dicho más fácilmente "que está siendo víctima de espionaje".
Pudo haber utilizado "amiguismo" en vez de la barbaridad de "amiguetismo".
¿Cómo una persona que se expresa tan mal puede gobernar un país?
¿Con qué cara asiste a los colegios a arengar a los estudiantes a superarse si este presidente dificilmente puede expresarse de manera clara ante un auditorio?
Quizá, está tan nervioso por las arremetidas que vienen sufriendo sus más allegados áulicos, y por ello ya no encuentra las palabras adecuadas en su limitado vocabulario.
Serénese antes de hablar, señor García.
Un inventor de palabras es aquel que verdaderamente nos sorprende con un término totalmente nuevo. Pongo el ejemplo del señor Matías Martí (personaje de ficción, interpretado por Camilo José Cela, que participó en la película La Colmena, adaptación cinematográfica de la novela de Cela del mismo nombre). Matías Martí inventa la palabra "Bizcotur": Dícese del que sobre ser bisojo y mal encarado, mira con aviesa intención.
Hasta pronto
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Váyase al diablo, señor García
Muchas veces me ha ocurrido que:
-Un amigo me dice que está organizando una reunión. Yo le digo que iré, pero luego me doy cuenta de que la pasaría mejor leyendo un libro o durmiendo, así que no voy. Incumplo mi palabra.
-La chica de la discoteca me dice que me ama mucho. Yo, que sí la quiero y amo mucho pero no del modo en que ella desea, le digo le también, para evitar que se sienta no correspondida. Juego con mi palabra. Miento.
-Una amiga, con la que tuve una relación fuera de los límites de la amistad, me implora que no publique una novela que estoy escribiendo en la que cuento, casi fielmente, los pormenores de nuestra pasada relación. Me escribe en un email que no publique nada de eso porque destruiría su matrimonio. Yo le digo que no se preocupe. Que no lo haré. Que confíe en mí. Pero no es cierto. Sólo se lo escribo para tranquilizarla y no me odie. Otra vez, jugué con mi palabra. Le mentí.
Modestias de lado, en lo que respecta al trabajo, sí suelo cumplir y honrar mi palabra. Pues en el trabajo se me confía ejecutar algo y con ello no se puede jugar.
Al menos, soy descarnadamente sincero cuando escribo y confieso mis miedos o fobias. Esta cualidad no la tienen los políticos. Los políticos suelen hablar muy distinto de como hablan cuando se encuentran en ámbitos familiares o amicales, engolan la voz y usan frases que no les pertenecen, aparentando ser lo que no son.
Así es Alan García: embustero, cazurro, bribón, cínico.
Ayer declaró: "si creen que yo voy a estar tapando, capoteando, ¡vayan al diablo! yo prefiero al país, para eso me han puesto acá".
No, señor García, usted sí tapa y capotea. Usted dice y ordena que se investigue porque sabe que ya no hay pruebas que puedan inculparle a usted o sus "compinches". Usted y ellos se encargaron de obliterarlas debidamente. Usted está al tanto de todas las "cochinaditas" de sus compinches. Los tiene cogidos por donde más duele. Y ellos saben de las suyas. También lo tienen cogido por donde más sufre. O sea que deben protegerse mutuamente.
No, señor García, el país lo ha puesto ahí (en el sillon presidencial) porque no quiso poner a un oligofrénico peor que usted en ese lugar; me refiero a Ollanta Humala. Si por el Perú fuera usted debiera estar purgando cárcel por la matanza aberrante del Frontón y. si existese el delito que mencionaré a continuación, por haber sido un pésimo presidente de 1985 a 1990. Con el agravante de no reconocer: "Sí, fui un presidente de mierda en ese período". Y no diga ahora que usted ha cambiado. Nones. Todo sigue siendo igual. Gracias a los audios vemos y oímos que la podredumbre reina y campea en su gobierno con total impunidad.
Sí, señor García, usted Váyase al diablo.
-Un amigo me dice que está organizando una reunión. Yo le digo que iré, pero luego me doy cuenta de que la pasaría mejor leyendo un libro o durmiendo, así que no voy. Incumplo mi palabra.
-La chica de la discoteca me dice que me ama mucho. Yo, que sí la quiero y amo mucho pero no del modo en que ella desea, le digo le también, para evitar que se sienta no correspondida. Juego con mi palabra. Miento.
-Una amiga, con la que tuve una relación fuera de los límites de la amistad, me implora que no publique una novela que estoy escribiendo en la que cuento, casi fielmente, los pormenores de nuestra pasada relación. Me escribe en un email que no publique nada de eso porque destruiría su matrimonio. Yo le digo que no se preocupe. Que no lo haré. Que confíe en mí. Pero no es cierto. Sólo se lo escribo para tranquilizarla y no me odie. Otra vez, jugué con mi palabra. Le mentí.
Modestias de lado, en lo que respecta al trabajo, sí suelo cumplir y honrar mi palabra. Pues en el trabajo se me confía ejecutar algo y con ello no se puede jugar.
Al menos, soy descarnadamente sincero cuando escribo y confieso mis miedos o fobias. Esta cualidad no la tienen los políticos. Los políticos suelen hablar muy distinto de como hablan cuando se encuentran en ámbitos familiares o amicales, engolan la voz y usan frases que no les pertenecen, aparentando ser lo que no son.
Así es Alan García: embustero, cazurro, bribón, cínico.
Ayer declaró: "si creen que yo voy a estar tapando, capoteando, ¡vayan al diablo! yo prefiero al país, para eso me han puesto acá".
No, señor García, usted sí tapa y capotea. Usted dice y ordena que se investigue porque sabe que ya no hay pruebas que puedan inculparle a usted o sus "compinches". Usted y ellos se encargaron de obliterarlas debidamente. Usted está al tanto de todas las "cochinaditas" de sus compinches. Los tiene cogidos por donde más duele. Y ellos saben de las suyas. También lo tienen cogido por donde más sufre. O sea que deben protegerse mutuamente.
No, señor García, el país lo ha puesto ahí (en el sillon presidencial) porque no quiso poner a un oligofrénico peor que usted en ese lugar; me refiero a Ollanta Humala. Si por el Perú fuera usted debiera estar purgando cárcel por la matanza aberrante del Frontón y. si existese el delito que mencionaré a continuación, por haber sido un pésimo presidente de 1985 a 1990. Con el agravante de no reconocer: "Sí, fui un presidente de mierda en ese período". Y no diga ahora que usted ha cambiado. Nones. Todo sigue siendo igual. Gracias a los audios vemos y oímos que la podredumbre reina y campea en su gobierno con total impunidad.
Sí, señor García, usted Váyase al diablo.
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